Investigación advierte que la resistencia antimicrobiana (RAM) constituye un desafío creciente para la salud pública en Ecuador
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Espíritu Santo, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), The Open University y Universidad Internacional SEK (UISEK) advierte que la resistencia antimicrobiana (RAM) constituye un desafío creciente para la salud pública en Ecuador y plantea la necesidad de fortalecer la vigilancia más allá de los hospitales, incorporando de manera coordinada los sectores humano, animal, alimentario y ambiental.
Los investigadores, Carlos Bastidas-Caldes, Fernanda Hernandez-Alomia, Francisco Bolaños, Emily Cisneros-Vásquez y Daniel Romero-Alvarez, analizaron 80 investigaciones científicas que reportaron resistencia bacteriana en Ecuador, y los resultados muestran que la evidencia disponible está concentrada principalmente en hospitales y zonas urbanas, especialmente Quito y Guayaquil.
De los estudios analizados, 56 correspondieron a la región Andina y 24 a la Costa; la Amazonía y Galápagos estuvieron mucho menos representadas. Pichincha concentró 53 registros a nivel provincial, mientras que Carchi no tuvo estudios que cumplieran los criterios de inclusión.
Entre las bacterias Gram negativas, Escherichia coli fue el microorganismo más frecuentemente identificado, presente en el 56,6 % de las muestras analizadas. Le siguieron Klebsiella, con 22,3 %, y otros patógenos como Pseudomonas aeruginosa, Enterobacter, Proteus, Salmonella y el complejo Acinetobacter baumannii.
La resistencia se observó especialmente frente a betalactámicos y fluoroquinolonas. En E. coli, por ejemplo, la resistencia agregada alcanzó el 34,8 % frente a ciprofloxacino, mientras que en Salmonella llegó al 61,6 % frente a quinolonas.
Uno de los hallazgos de mayor preocupación corresponde a Klebsiella, que presentó resistencia a carbapenémicos de hasta 37 % para imipenem, 36 % para meropenem y 30 % para ertapenem. En Acinetobacter baumannii, la resistencia a meropenem alcanzó el 38,5 %. Ambos grupos son considerados patógenos de prioridad crítica por la Organización Mundial de la Salud.
También se identificó resistencia relevante en Staphylococcus aureus: el 37,5 % de los aislamientos presentó resistencia a oxacilina, compatible con la preocupación por Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA).
La investigación destaca que la resistencia antimicrobiana no puede ser entendida exclusivamente como un problema hospitalario. Aunque la mayoría de los estudios se concentró en muestras humanas, también se encontraron evidencias en animales, alimentos y ambientes, incluidos microorganismos resistentes detectados en aves de corral, porcinos, alimentos, agua y otros reservorios.
La presencia de bacterias resistentes en distintos sectores plantea la posibilidad de circulación de genes y microorganismos entre personas, animales y ecosistemas. El estudio identifica, por ejemplo, genes de resistencia como blaCTX-M, blaKPC y blaOXA, asociados a diferentes bacterias y mecanismos de resistencia.
Los autores advierten que la limitada información procedente de sectores veterinarios, alimentarios y ambientales dificulta comprender completamente las rutas de transmisión de la resistencia antimicrobiana en el país.
La publicación completa se encuentra aquí: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/1040841X.2026.2709521
El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.
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