Investigación resuelve la verdadera identidad y posición evolutiva del carnívoro Magerictis imperialensis
Un estudio desarrollado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), Universidad de Valencia, Universidad Autónoma de Barcelona, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Universidad de Zaragoza, Universidad Complutense de Madrid e Iziko Museums of South Africa resuelve uno de los enigmas más persistentes de la paleontología de carnívoros: la verdadera identidad y posición evolutiva de Magerictis imperialensis, un pequeño mamífero que vivió hace unos 15 millones de años en la Península Ibérica.
Gracias al descubrimiento de nuevos fósiles procedentes de ocho yacimientos del Mioceno medio en el área urbana de Madrid, los investigadores, Jorge Morales, Juan Abella (investigador asociado del INABIO), Oscar Caballero, Daniel DeMiguel, Pablo Peláez-Campomanes y Alberto Valenciano, reconstruyeron con un nivel de detalle sin precedentes la anatomía dental y esquelética de esta especie, hasta ahora conocida únicamente por un diente aislado.
Los resultados revelan que Magerictis es uno de los miembros más primitivos de la familia Ailuridae, el linaje que hoy solo conserva una especie viva: el panda rojo (Ailurus fulgens). El panda rojo es un animal singular: aunque pertenece al orden de los carnívoros, se alimenta principalmente de bambú y posee una dentición muy especializada.
De acuerdo a los investigadores, este estudio demuestra que algunas de esas características tienen raíces profundas en el tiempo, y los fósiles de Magerictis imperialensis muestran una combinación única de rasgos primitivos y derivados que lo sitúan cerca del origen del linaje ailúrido.
Especialmente reveladores han sido los huesos del tobillo y el talón, cuya forma se asemeja notablemente a la del panda rojo actual. Esta similitud permite inferir aspectos de su locomoción y ecología, y refuerza su estrecha relación evolutiva con los ailúridos modernos.
Los restos estudiados proceden de yacimientos descubiertos durante obras y excavaciones en distintos puntos de Madrid, algunos de ellos en pleno entorno urbano. Estos hallazgos demuestran el enorme valor científico del registro fósil oculto bajo las ciudades y subrayan la importancia de la paleontología preventiva.
Magerictis imperialensis vivió durante un periodo de importantes cambios climáticos, coincidiendo con el final del Óptimo Climático del Mioceno y el inicio de un progresivo enfriamiento global. Comprender cómo respondieron estos animales a esos cambios ayuda a reconstruir la historia evolutiva de los ecosistemas actuales.
Este estudio convierte a Magerictis imperialensis en una especie clave para entender el origen y la diversificación de los ailúridos y, en un sentido más amplio, de los carnívoros modernos. A partir de unos pocos fósiles encontrados en Madrid, los investigadores han logrado reconstruir una parte esencial de la historia evolutiva del panda rojo, uno de los mamíferos más emblemáticos y singulares del planeta.
El estudio completo lo encuentra aquí: https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/14772019.2025.2571254
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