INABIO y Prefectura de Tungurahua firman convenio para fortalecer el conocimiento y conservación de la biodiversidad
En el marco del 3er Congreso Cumbre de los Páramos: por la Conservación y la Biodiversidad 2026, Diego Inclán, director ejecutivo del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), y Vanessa Lozada, viceprefecta de Tungurahua, firmaron este jueves un convenio específico orientado al levantamiento de información sobre biodiversidad, con énfasis en mamíferos, aves, anfibios y reptiles de los ecosistemas naturales de la provincia.
El objetivo del convenio es contribuir al conocimiento de la biodiversidad mediante el levantamiento y análisis de información en ecosistemas naturales, con el fin de fortalecer los procesos de ordenamiento territorial y la conservación en áreas prioritarias de Tungurahua.
Como parte de este acuerdo, se desarrollarán varios productos técnicos, entre ellos: un informe de línea base con diagnóstico preliminar e identificación de vacíos de información; un informe de caracterización de los sitios de estudio, que incluirá atributos ecológicos como riqueza, abundancia y estado de conservación; así como un informe de priorización de zonas naturales de importancia para la conservación y protección. Además, se prevé la publicación de una obra digital titulada “Patrimonio natural de la biodiversidad en los ecosistemas de la provincia de Tungurahua”.
“Lo interesante de esta provincia es que, a pesar de su tamaño, presenta un amplio gradiente altitudinal. Esto permite albergar una gran diversidad de ecosistemas en un espacio relativamente reducido”, señaló Diego Inclán, durante su ponencia magistral sobre la “Importancia de la Diversidad Biológica en la Provincia de Tungurahua”.
En este contexto, el Director Ejecutivo del INABIO destacó el trabajo articulado con la Dirección de Ambiente de la Prefectura de Tungurahua, que ha permitido avanzar en la documentación de la biodiversidad provincial, iniciando con la recopilación de información sobre flora y funga silvestre.
“En la provincia se han registrado cerca de 4.000 especies de plantas, de las cuales 574 son endémicas. Sin embargo, 208 se encuentran en algún grado de amenaza. Esto evidencia presiones como la expansión de la frontera agrícola, los incendios y el sobrepastoreo en los páramos”, explicó.
En cuanto a los hongos, se han identificado 649 especies, distribuidas en 150 familias y más de 300 géneros. “Estos datos son preliminares y reflejan solo una parte de la diversidad existente. Sin duda, hay mucho más por descubrir. Tungurahua es un verdadero tesoro de biodiversidad, y conocerlo es el primer paso para su conservación y manejo sostenible”, añadió.
Finalmente, Inclán enfatizó que la biodiversidad debe entenderse no solo desde una perspectiva de conservación, sino como un elemento clave para el bienestar humano, el desarrollo sostenible y la búsqueda de soluciones frente a los desafíos actuales.
“Durante mucho tiempo, el estudio de la biodiversidad fue asociado a visiones reduccionistas. Hoy ese enfoque está cambiando: se reconoce que la biodiversidad es un indicador directo de la calidad de vida, ya que influye en aspectos esenciales como el acceso al agua, la producción de alimentos y la salud de los ecosistemas”, afirmó.
Asimismo, subrayó que la conservación de ecosistemas estratégicos como los páramos implica también retos sociales importantes, considerando que muchas comunidades dependen de actividades como la ganadería para su subsistencia.
En este sentido, planteó la necesidad de equilibrar la protección de la biodiversidad con las necesidades de las poblaciones locales. “Más que una dicotomía, este desafío nos invita a repensar la relación entre conservación y desarrollo, promoviendo alternativas que integren ambas dimensiones y eviten decisiones excluyentes”, indicó.
“La conservación de la biodiversidad no es una tarea exclusiva de científicos o autoridades. Requiere la participación activa de toda la sociedad. Es fundamental que la ciudadanía reconozca el valor de su patrimonio natural y que sectores productivos, como la agricultura, comprendan que conservar ecosistemas como bosques y páramos es clave para garantizar su sostenibilidad a largo plazo”, concluyó.
El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el Estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.
Unidad de Comunicación Social
Instituto Nacional de Biodiversidad, entidad adscrita al Ministerio de Ambiente y Energía
