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Se describen cuatro nuevas especies de ranas en la provincia de Carchi

Cuatro nuevas especies de ranas del género Pristimantis fueron descritas por investigadores Universidad San Francisco de Quito (USFQ), Instituto Nacional de Biodiversidad y Universidad Complutense de Madrid en los ecosistemas altoandinos de la provincia de Carchi, en el norte del Ecuador. El hallazgo amplía el conocimiento sobre uno de los grupos de anfibios más diversos del planeta y pone de relieve la importancia de conservar los bosques montanos y páramos de esta región.

Las nuevas especies pertenecen al grupo de especies Pristimantis myersi, un conjunto de pequeñas ranas terrestres caracterizadas por su diversidad y, en muchos casos, por presentar diferencias morfológicas difíciles de detectar. Las especies descritas son Pristimantis cantrix, Pristimantis carchi, Pristimantis levi  y Pristimantis marquezi.

El estudio fue desarrollado a partir de expediciones sistemáticas realizadas en diferentes sectores de Carchi, en el marco de investigaciones doctorales orientadas a documentar la diversidad de anfibios de los ecosistemas altoandinos. Los investigadores utilizaron un enfoque integrativo que combinó evidencia morfológica, acústica, molecular, ecológica y biogeográfica, una estrategia especialmente importante para identificar especies crípticas que pueden parecer muy similares externamente.

Pristimantis cantrix fue registrada en Virgen Negra, Cerro La Bretaña y Loma La Esperanza, entre aproximadamente 3.019 y 3.612 metros sobre el nivel del mar. Su nombre hace referencia a la característica vocalización de los machos. La especie presenta una distribución conocida inferior a 100 km² y enfrenta presiones derivadas de la deforestación y fragmentación de su hábitat. Los investigadores proponen clasificarla como En Peligro Crítico (CR).

Pristimantis carchi presenta una distribución más amplia dentro de la provincia y fue registrada tanto en las vertientes occidentales como orientales de los Andes, en localidades como Tufiño–Maldonado, Cascadas de Cartagena, Cerro La Bretaña y Morán. Su nombre rinde homenaje a la provincia que alberga sus poblaciones. Debido a la reducción y fragmentación de los bosques montanos donde habita, se propone para esta especie la categoría de En Peligro (EN).

Pristimantis levi tiene una distribución conocida mucho más restringida. Fue encontrada en Morán, entre 2.784 y 2.895 metros de altitud, principalmente en ambientes altoandinos intervenidos, bordes de caminos, pastizales y zonas de transición. Su nombre honra a Jaime Levy y su familia por sus aportes a la conservación y al trabajo comunitario en el norte de Ecuador y sur de Colombia. Con un área de ocurrencia estimada inferior a 100 km², los investigadores proponen que sea considerada En Peligro Crítico (CR).

Por su parte, Pristimantis marquezi fue registrada en San Francisco de Pioter, a aproximadamente 3.411 metros de altitud. Se encuentra asociada principalmente a bosques montanos con sotobosque denso y bien conservado y es muy rara en ambientes de páramo. La especie fue nombrada en honor al biólogo español Rafael Ignacio Márquez Martínez de Orense, reconocido por sus contribuciones al estudio de los sonidos de los animales y a la conservación de registros bioacústicos. Su distribución conocida es inferior a 100 km² y se propone igualmente como En Peligro Crítico (CR).

Según los investigadores, Daniela Franco-Mena, Mateo A. Vega-Yánez, Malki Bustos, Juan M. Guayasamin y  Diego Batallas, uno de los principales aportes del estudio es demostrar que la diversidad de estos anfibios puede estar subestimada cuando se utilizan únicamente características externas para identificar las especies.

El descubrimiento también evidencia la situación vulnerable de los ecosistemas altoandinos de Carchi. Las localidades donde fueron encontradas las nuevas especies han experimentado procesos de deforestación y fragmentación asociados principalmente con la expansión agrícola, la ganadería y la apertura de caminos y otras vías de acceso.

El estudio señala que entre 1985 y 2022 se perdieron aproximadamente 9.226 hectáreas de cobertura vegetal en la provincia. Aunque algunas áreas muestran señales de regeneración natural, gran parte de estos bosques corresponde a vegetación secundaria, mientras que los remanentes de bosque primario son cada vez más reducidos y aislados.

Los investigadores recomiendan fortalecer las estrategias de restauración y conservación en zonas de alta diversidad biológica, así como mejorar la conectividad entre los fragmentos de bosque. También destacan la necesidad de incorporar estas áreas y sus especies en mecanismos efectivos de conservación, especialmente debido a que varios de los sitios donde fueron encontradas las nuevas ranas no forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

La publicación completa se encuentra aquí: https://peerj.com/articles/21618/

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