5: Tasa de pérdida de hábitats reducida al menos a la mitad

Para el 2020, se habrá reducido por lo menos a la mitad y, donde resulte factible, se habrá reducido hasta un
valor cercano a cero, el ritmo de pérdida de todos los hábitats naturales, incluidos los bosques, y se habrá reducido
de manera significativa la degradación y fragmentación.
A. Descripción de como el Ecuador ha contribuido al logro de esta Meta de Aichi
 

 

El análisis multitemporal de los patrones de deforestación en el Ecuador Continental (1990-2000-2008-2012), realizado por la Autoridad Ambiental Nacional, complemetado por el estudio de Sierra (2013) sobre patrones y factores de deforestación 1990-2010, permite proyectar el comportamiento de dichos factores en los siguientes diez años. Así, mientras que en 1990 la superficie de cobertura de bosques nativos en el país fue de 14’698.115 ha, en 2000 fue de 13’745.389 ha; en 2008 fue de 13’143.091 ha, y en 2012, de 12’879.571 ha. El 99.4% de las áreas deforestadas entre el año 2000 y el 2008 fueron transformadas en áreas agropecuarias. La mayor parte (cerca del 70%) fue deforestada en la década de los años 90 cuando la tasa de deforestación neta promedio anual fue de 129.100 ha. Sin embargo, entre el año 2000 y 2008 esta tasa se redujo a 75.300 ha/año (42% menos que en el período anterior), mientras que entre 2008 y 2012 la tasa de deforestación fue de 65.880 ha/año. Esta caída en la tasa neta de deforestación se debe, principalmente, a factores estructurales que son clave para entender este giro en los patrones de uso del suelo:

  • La intensificación de los sistemas de producción rural.
  • Las mejoras en la accesibilidad en casi todos los sectores rurales del país.
  • La caída en la tasa de crecimiento de población en general, y de la natalidad en particular.
  • El cierre de gran parte de las fronteras de colonización debido a la consolidación de los derechos de propiedad de las áreas forestales remanentes más importantes.

Por lo tanto, las proyecciones de deforestación a nivel nacional para la próxima década apuntan a la continuidad de las tendencias observadas en las dos décadas anteriores. La caída de la deforestación sería mucho más acentuada en la Costa, seguida por la Amazonía y la Sierra. Dentro de cada región, sin embargo, existen zonas que muestran incrementos importantes del riesgo de deforestación. En el escenario estimado para 2020, el riesgo de deforestación sube en las zonas de colonización antigua en el norte y en los territorios indígenas de la Amazonia en el centro (Achuar, Shiwiar y Kichwa) y sur (Shuar y Saraguro), mientras que en la Costa y la Sierra el incremento de la deforestación ocurre cerca y dentro de las áreas agropecuarias existentes (MAE, 2016).

INFORME DEL ESTADO ACTUAL DEL PROCESO DE EVALUACIÓN NACIONAL DE LA DEGRADACIÓN Y MANEJO SOSTENIBLE A TRAVÉS DE LA METODOLOGÍA LADA WOCAT.pdf

La Estrategia Nacional de Biodiversidad menciona que los procesos de ordenamiento territorial avanzan y progresivamente se incorporan lineamientos para la gestión de ecosistemas y paisajes. Los enfoques de sostenibilidad han sido incorporados en la planificación nacional, desconcentrada y descentralizada del Estado, así como en el diseño de instrumentos específicos de políticas y financiamiento público. Complementa los procesos de regularización ambiental en todas las actividades económicas formales, en donde se introducen paulatinamente prácticas y tecnologías ambientalmente sostenibles.

Los Acuerdos Ministeriales 105 y 114 del Ministerio del Ambiente establecen una política nacional de paisajes y corredores de conectividad, que fortalece los procesos de ordenamiento y planificación del desarrollo territorial a través de principios de conectividad, representatividad, etc. Por otro lado, el Programa Nacional “Reverdecer Ecuador”, busca implementar la gestión ambiental en todo el país, de forma inclusiva y promoviendo la responsabilidad de las autoridades locales. Este programa, proyectado en el marco del Plan Nacional de Desarrollo 2017-2021 Toda Una Vida, contempla siete ejes de acción, que son la conservación, las estrategias sobre ciudades sostenibles, la bioeconomía, el ordenamiento territorial, la educación ambiental, la gestión forestal y la reforestación. Durante diez años se ha logrado consolidar políticas de incentivos económicos direccionados a la conservación, a través del Programa Socio-Bosque, aportando a la reducción de las tasas de deforestación y además a la conservación de la Biodiversidad que se registra en ecosistemas de alta importancia y fragilidad.

Mapa de Fragmentación de Ecosistemas; disponibles en el Visor del mapa interactivo Ambiental.

http://mapainteractivo.ambiente.gob.ec/portal/

 

La Unidad de Monitoreo del Patrimonio Natural genera información de la cobertura de bosques, procesos de deforestación, cambios en los patrones de uso del suelo y monitorea la diversidad biológica a través de indicadores de paisaje. Esta unidad, con base en el Ministerio del Ambiente trabaja estrechamente con varias Carteras de Estado y gobiernos descentralizados, generando alertas tempranas a procesos de fragmentación, degradación y deforestación. Complementa el esfuerzo de país, la Plataforma de Monitoreo e Investigación de la Biodiversidad y los Ecosistemas en el Sur del Ecuador, creada en el año 2013.

Desde el año 2013, el MAE implementa el Programa Nacional de Reforestación con fines de protección y de restauración ecológica. En este marco se propone llegar al 2021 con una meta de deforestación neta igual a cero. Recursos de financiamiento público han sido asignados para tal fin y cuenta con el compromiso de los gobiernos intermedios provinciales y parroquiales, así como de un amplio sector de la ciudadanía. Los procesos naturales de regeneración de hábitats, evidenciados en la última década, dependen sensiblemente de la economía del Estado, y la falta de recursos podría repercutir en nuevos procesos de deforestación y degradación. El desarrollo de proyectos estratégicos, fundamentales para el Ecuador, entrañan el riesgo de estimular la pérdida de Biodiversidad, aumento en la capacidad de carga y reducción de umbrales de resiliencia de los ecosistemas, además de la colonización no planificada en zonas que aún mantienen importantes superficies de bosques y vegetación natural en ecosistemas frágiles. Los esfuerzos por detener, controlar y revertir las tendencias en la deforestación y degradación de ecosistemas terrestres, acuáticos y marino-costeros, así como la gestión de los potenciales impactos negativos de los proyectos de desarrollo, en especial hidrocarburíferos, hidroeléctricos, mineros y la construcción de vías por áreas de bosques naturales y páramos, representan desafíos para el Estado, así como el desarrollo e implementación de tecnologías limpias que reduzcan al mínimo la posibilidad de ocurrencia de estos impactos, y no se centren en la remediación o reparación de los mismos, cuando estos ya ocurren. Los datos reportados en cuanto al decrecimiento de la superficie de bosques y ecosistemas naturales y el incremento en el número de especies en peligro de extinción, son muestra suficiente para afirmar que los bienes y servicios ecosistémicos están sufriendo alteraciones y cambios y con ello, la afectación directa a la población nacional y local que requiere estrategias y acciones urgentes y efectivas para revertir esta situación.

B. Describa otras actividades que contribuyen al logro de ésta la Meta de Aichi