Investigadores analizan la estructura del estómago de 168 especies de roedores sigmodontinos
Investigadores del Instituto de Diversidad y Evolucion Austral, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC), Instituto Milenio Centro de Regulación del Genoma (CRG), Instituto Tabuleiro, Florianópolis, Sultan Qaboos University, Museo Nacional de Historia Natural, Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny, Texas Tech University, Universidad de Los Andes, Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Universidade Federal do Rio de Janeiro analizaron la estructura del estómago de 168 especies de roedores sigmodontinos, uno de los grupos de mamíferos más diversos del planeta, y proponen una nueva clasificación que ayuda a entender mejor su historia evolutiva.
Los investigadores, Ulyses F. J. Pardiñas, Jorge Brito, Carola Cañón, Jorge Cherem, Erika Cuellar Soto, Marisol Hidalgo-Cossio, Nuria Bernal-Hoverud, Belkis Rivas, Raisa Cairampoma y João Alves de Oliveira, examinaron 602 estómagos pertenecientes a 74 géneros y 13 tribus de roedores, lo que representa cerca del 80 % de toda la diversidad genérica conocida del grupo.
La investigación demuestra que la mayoría de los linajes presentan un único tipo de estómago, lo que indica una fuerte relación entre la anatomía digestiva y la historia evolutiva de cada grupo.
Uno de los hallazgos más interesantes es que el tipo equiglandular probablemente representa la condición ancestral de estos roedores. A partir de esta configuración básica habrían surgido otras formas más especializadas en diferentes momentos de la evolución.
Los análisis también revelaron casos de evolución convergente: algunos grupos desarrollaron estructuras similares de manera independiente, sin compartir un ancestro reciente con esa característica. Esto sugiere que presiones ecológicas semejantes pudieron conducir a soluciones anatómicas parecidas.
Además de ampliar enormemente el número de especies estudiadas, el equipo desarrolló una metodología novedosa para observar regiones internas del estómago que tradicionalmente habían pasado desapercibidas.
Gracias a este enfoque identificaron detalles anatómicos previamente ignorados, especialmente relacionados con la disposición de pliegues internos y la conexión entre el esófago y el estómago. Estos rasgos aportan nueva información sobre la organización funcional del órgano y podrían convertirse en herramientas útiles para futuras investigaciones evolutivas y taxonómicas.
Más allá de su valor descriptivo, la morfología del estómago representa una interfaz clave entre la dieta, la fisiología y la especialización ecológica en roedores. Como tal, la variación en su organización interna puede proporcionar información sobre la adaptación funcional y la diversificación evolutiva de los linajes.
En los roedores sigmodontinos comprender los patrones de la morfología del estómago puede ayudar a aclarar si la diversificación anatómica ha acompañado su expansión ecológica y filogenética. En particular, evaluar la morfología del estómago dentro de un marco filogenético permite probar si su variación refleja la historia evolutiva, la adaptación ecológica convergente o una combinación de ambas.
La publicación completa se encuentra aquí: https://peerj.com/articles/21405/
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