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Investigación registra más de 2.700 especies de peces en la cuenca amazónica

La Amazonía no solo es una extensa región de bosques. Sus ríos, lagos, humedales, llanuras y bosques estacionalmente inundados conforman uno de los sistemas de agua dulce más complejos del planeta y albergan la mayor diversidad de peces conocida. Así lo destaca Amazon Forgotten Fishes, una publicación que reúne el trabajo de más de 50 especialistas de más de 30 instituciones nacionales y extranjeras.

El informe, en el que participó Jonathan Valdiviezo-Rivera, investigador del Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO),  registró más de 2.700 especies de peces en la cuenca amazónica, cuando se incluye la cuenca Tocantins-Araguaia. Alrededor del 65 % de estas especies son endémicas, es decir, no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

La investigación, liderada por The Nature Conservacy,  también advierte que el conocimiento sobre esta diversidad todavía es incompleto debido a que cada año se continúan describiendo nuevas especies, y esa diversidad cumple funciones esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas.

Los peces transportan nutrientes, dispersan semillas y conectan los ambientes acuáticos con los terrestres. Especies como el tambaqui, por ejemplo, se desplazan hacia los bosques inundados para alimentarse de frutos y semillas y, al hacerlo, contribuyen a dispersarlas a grandes distancias y a la regeneración del bosque.

La importancia de los peces amazónicos trasciende el ámbito ecológico. Millones de personas dependen de ellos para su alimentación y sus medios de vida, especialmente comunidades indígenas y ribereñas. En algunas comunidades remotas, el consumo de pescado supera los 600 gramos por persona al día, lo que evidencia su importancia para la seguridad alimentaria.

La relación entre los peces y las comunidades también es cultural. El informe documenta cómo los conocimientos indígenas y locales permiten reconocer especies, comprender sus ciclos y establecer prácticas de manejo de los recursos. Para numerosas comunidades amazónicas, proteger los peces implica también conservar sus territorios, sus prácticas culturales y los conocimientos transmitidos entre generaciones.

Un ejemplo se encuentra en la comunidad kichwa de Ongota, en la cuenca del río Napo. Allí, durante generaciones, la migración de la jandia o matrinxã (Brycon amazonicus) marcaba el momento de una celebración tradicional. Sin embargo, la presión de la expansión urbana y la contaminación han provocado que esta especie ya no se encuentre localmente, aunque la comunidad mantiene la celebración como parte de su patrimonio cultural.

El informe advierte, además, que esta biodiversidad enfrenta múltiples amenazas que se potencian entre sí. Entre ellas se encuentran la construcción de represas, el drenaje de humedales, la canalización y desviación de ríos, la deforestación, la contaminación, la sobrepesca y los efectos del cambio climático. Estas presiones pueden alterar los lugares donde los peces se alimentan, reproducen y migran.

La pérdida de conectividad de los ríos constituye una preocupación particular. Las barreras físicas pueden interrumpir las migraciones y modificar el transporte de sedimentos y nutrientes. El informe señala, por ejemplo, que las represas construidas en el río Madeira interrumpieron las rutas migratorias de grandes bagres amazónicos, afectando poblaciones y actividades pesqueras asociadas históricamente a estas especies.

A estas presiones se suma el cambio climático, que está intensificando las alteraciones en la temperatura y los regímenes de los ríos. El informe advierte que los cambios en la disponibilidad de agua, particularmente durante la estación seca, pueden afectar de manera importante a las especies de las llanuras inundables y a las comunidades que dependen de ellas.

Frente a este escenario, Amazon Forgotten Fishes plantea que la conservación debe superar las fronteras nacionales y considerar a la Amazonía como un sistema conectado. Entre las prioridades están mantener y recuperar la conectividad de los ríos, proteger hábitats críticos, mejorar la calidad del agua, promover una gestión sostenible de los recursos y fortalecer el monitoreo científico.

La conservación de los peces amazónicos, concluye el informe, no significa únicamente proteger especies. Significa preservar los procesos ecológicos que mantienen conectados a los ríos y bosques, así como los alimentos, medios de vida y expresiones culturales de las poblaciones que han dependido de estos ecosistemas durante generaciones.

La publicación completa se encuentra aquí: https://www.nature.org/en-us/about-us/where-we-work/latin-america/stories-in-latin-america/report-amazon-forgotten-fishes/

El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.

Unidad de Comunicación Social

Instituto Nacional de Biodiversidad, entidad adscrita al Ministerio de Ambiente y Energía

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