Especies no nativas de plantas se concentran principalmente en zonas bajas y disminuyen drásticamente con la altitud
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Espíritu Santo, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), Universidad de Chile, Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), Fundación para la Conservación e Investigación JaPu, Universitat de Barcelona, University of Tasmania, Universidad Nacional de Cuyo y University of New South Wales aporta nuevas evidencias sobre la distribución de plantas nativas y no nativas en los Andes ecuatorianos, uno de los ecosistemas más diversos y frágiles del planeta.
La investigación, desarrollada por Isabela Vieira, Ileana Herrera, Anahí Vargas, Kevin Panchana, Andrés Espinoza-Maticurena, Isabella Dillon, Estefany Goncalves, Agustina Barros, José R. Ferrer-Paris y Jordi López-Pujol, analizó la riqueza y diversidad de plantas a lo largo de un gradiente altitudinal en las laderas del volcán Tungurahua, entre los 2.000 y 4.400 metros sobre el nivel del mar.
El estudio registró 247 especies de plantas, pertenecientes a 75 familias botánicas. De estas, 180 especies son nativas, incluyendo 11 endémicas; 38 especies no son nativas (introducidas); y el resto corresponden a especies de origen aún no determinado
Uno de los resultados más relevantes muestra que las especies no nativas se concentran principalmente en zonas bajas y disminuyen drásticamente con la elevación, mientras que las especies nativas alcanzan su mayor diversidad en zonas intermedias, alrededor de los 3.400 metros.
El estudio confirma que las plantas no nativas, en su mayoría herbáceas y originarias de Europa, Asia y África, tienen una presencia limitada en zonas de mayor elevación debido a condiciones climáticas más extremas. Este estudio reporta cinco especies de plantas no-nativas no reportadas previamente para los Andes ecuatorianos, lo que resalta la necesidad de realizar mayor esfuerzo e muestreo para lograr tener un inventario más completo de plantas no-nativas.
Esto respalda la hipótesis del “filtro ambiental”, que sugiere que factores como las bajas temperaturas, la radiación y los suelos restringen la expansión de especies invasoras en ecosistemas de alta montaña.
Los investigadores identificaron, además, que la presencia de especies no nativas está asociada a carreteras y senderos, actividades turísticas y zonas con mayor intervención humana. Estas áreas facilitan la introducción y dispersión de semillas, aumentando el riesgo de invasión biológica.
Los ecosistemas de montaña son puntos críticos de biodiversidad caracterizados por fuertes gradientes climáticos y topográficos que promueven una alta riqueza de taxones y endemismo. Estos mismos gradientes también hacen que los sistemas de montaña sean especialmente sensibles a las invasiones biológicas, que se ven cada vez más exacerbadas por las actividades humanas y el cambio global.
Dentro de los Andes tropicales, los Andes ecuatorianos albergan un elevado número de taxones de plantas no nativas (451), que representan el 93% de la flora no nativa total del país. A pesar de este elevado número de taxones no nativos y el alto valor de conservación de la región, muy pocos estudios han examinado los patrones de distribución de estos taxones.
La publicación completa se encuentra aquí: https://link.springer.com/article/10.1007/s00035-026-00355-5
El INABIO es una institución que busca generar conocimiento y desarrollar ciencia, tecnología e innovación que requiere el Estado ecuatoriano para garantizar la conservación de su patrimonio natural mediante el uso soberano, estratégico y sustentable de la biodiversidad y sus componentes. De manera sinérgica, el fortalecimiento de programas y proyectos de investigación, junto a instituciones académicas nacionales e internacionales, permiten alcanzar objetivos estratégicos detallados en la Agenda Nacional de Biodiversidad de Ecuador.
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